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Tayshka González: "Nos puede faltar todo, menos la fe"

Tayshka González: "Nos puede faltar todo, menos la fe"

4 de septiembre de 2015 - San Juan - Monte Hatillo tiene otra cara. Tiene un rostro hermoso, dulce y un corazón lleno de sensibilidad. Se llama Tayshka González Román.

A sus 13 años de edad tiene muy claras sus metas, sus principios y las enseñanzas que sus padres le han inculcado desde pequeña, al igual que a sus otros cuatro hermanos. Es una experta en el deporte del boxeo aficionado y todo un orgullo del residencial público ubicado en San Juan.

Hasta allí llegamos para conocer su entorno, su rutina de ejercicios, su práctica, su familia y sus compañeros del "guanteo". Todos en el residencial saben de su pasión por el deporte, de su gran sueño y de su lucha constante para alcanzar esa meta anhelada.

"Aquí en el residencial hay mucha gente que quiere llegar lejos. No todos somos como dicen y al igual que yo tengo mi meta de convertirme en atleta profesional y llegar a una olimpiada para representar a Puerto Rico, aquí hay muchas personas que cada día están luchando para salir de la pobreza, que quieren ser alguien en la vida. No todo el mundo sabe lo que tenemos pero poco a poco lo vamos descubriendo", sostuvo convencida.

"Como me dice mi mamá: tu tienes muchas cosas en tus manos y tienes que ponerlas en una balanza. Lo que te va a llevar al futuro y lo que te va a aguantar y hacer que te quedes en el pasado. Ella también nos ha enseñado que nos puede faltar todo, menos los estudios. Nos puede faltar todo, menos la fe. Que siga adelante, no importa los comentarios ni las amistades o lo que digan, que siga yo con mi vida", añadió Tayshka durante el encuentro ocurrido en el gimnasio del residencial donde entrena junto a uno de sus hermanos y otros vecinos de la comunidad.

Ha ganado 10 de sus 13 peleas, una marca que a su edad ninguna joven había alcanzado antes; lo que representa un gran talento innato y una verdadera promesa en el boxeo femenino para el país, según su entrenador Orlando "Canito" Marrero".

¿Cuándo empezaste en el boxeo y qué fue lo que te inspiró?

"Fue hace 4 años. Primeramente me inspiró Kiria Tapia. Un día vi una de sus peleas, y pues se lo dije a mami. Entonces ella conocía a Canito Marrero y me lo presentó. Luego en una de las visitas de ella me lo encontré y hablamos. Él me dijo que si quería ejercerlo, lo hiciera y que todo se puede".

¿Has entrenado con Kiria?

No, pero sí he hablado con ella y hemos compartido. Por supuesto que me encantaría. Me gustaría algún día 'guantear' e interactuar con ella en el ring".

¿Eres la única chica en el equipo de boxeo del residencial?

Hay otras muchachas, solo que algunas entran y salen. Otras hacen uno que otro deporte y pues... Yo también juego baloncesto y voleibol, pero lo que siempre me ha gustado es el boxeo más que todo. No se, como que me define como mujer, como puertorriqueña y como atleta. Me siento yo".

Es ese mismo espíritu lo que acompaña a Tayshka no sólo en su entorno, sino en cualquier otro escenario donde comparte el cuadrilátero con otras jóvenes. Consciente de las críticas, de la inequidad y el prejuicio de algunos, deja todo a un lado para afirmar su postura y sus deseos de hacer brillar a su comunidad y a su isla frente al mundo.

"Este deporte no es únicamente para el hombre. Nosotras las mujeres, al igual que los niños y las niñas pueden ejercer cualquier disciplina deportiva. No hay que tener ningún problema con eso", afirmó la joven, quien a penas hace dos semanas tuvo su última pelea en un torneo intramural junto a sus vecinos del residencial Berwind.

Además, se ha enfrentado a otras deportistas de varios equipos de residenciales en Salinas, Naguabo, Cataño, y todas mayores. Casi siempre fluctúan entre los 14 a 16 años.

¿Y porqué te dicen 'la rusa'?

"Porque yo desde chiquita he sido así, con ojos azules, soy blanquita, fuerte y pues como los rusos son así... Pues, me pusieron así. No me molesta", aseguró sonriendo.

¿Cómo manejas las situaciones difíciles?

Trato siempre de tranquilizar cualquier cosa, y lo más posible hablando. Yo nunca golpeo a nadie. Después que no me falten el respeto ni me toquen está todo bien. Yo no soy de dar porque yo sé que lo que estoy ejerciendo es un deporte. Mis manos prácticamente son como unas armas. No las puedo utilizar para agredir a nadie".

¿Cómo te estás preparando para alcanzar tu sueño de llegar a una olimpiada?

"Con mucho esfuerzo y dedicación desde el día número uno. Para mí, desde que empecé, esto fue para ir a una olimpiada. Esa es mi meta. Sé que para el 2016 ya no voy a poder por mi edad, pero para el 2020 estamos ahí. Vamos a ver como nos va, porque ya yo he hablado con gente que son de ese nivel. Tal vez no se pudo para esta, pero tal vez para la otra sí se pueda porque siempre hay que llevar dos sacos: el de ganar y el de perder. Así que, no todo el tiempo podemos estar ganando".

Además de Kiria, ¿quién es tu mayor inspiración?

Mi mamá. Porque a pesar de muchas cosas que han pasado, ella está aquí para nosotros y lo poquito que tenemos ella nos ha ayudado. Todo el tiempo yo puedo estar sola, pero yo se que ella va a estar ahí. He tenido mis amistades que también me han aconsejado, pero como dicen: 'No hay mejor consejo que un consejo de tu madre'. Siempre escúchala y habla con tu madre, socializa con tu madre, porque cuando tú no la tengas después, te puedes arrepentir de no haber hablado con ella y de no haber escuchado sus consejos. No me gustaría despertarme una mañana sin que mi mamá no esté a mi lado", puntualizó con evidente emoción la novel atleta.

Así, entre lágrimas de alegría y palabras de agradecimiento a su progenitora, un profundo abrazo y la bendición de su padre nos despedimos de la gente buena del residencial Monte Hatillo.

"Mamá, gracias por todo. Gracias por tus consejos y por estar aquí conmigo. Porque a pesar de mis actitudes, me has aguantado y me has ayudado en todo. Muchas gracias. ¡Te amo!", enfatizó Tayshka, entre sollozos.

Inmediatamente, comenzó a llover...

 

*Séptima entrega de la serie 'Historias de Vida'. Lee también: 

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