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Dr. Natalio Debs: "Hay que tener un 'sí' para ayudar"

Dr. Natalio Debs: "Hay que tener un 'sí' para ayudar"

11 de septiembre de 2015 - La Fortaleza - Hace casi 8 años llegó a la sala del quirófano del Hospital Pediátrico en el Centro Médico y tal parece que por muchos más permanecerá allí para continuar restaurando vidas y transformando el corazón de muchas familias. Así lo manifestó el propio Dr. Natalio Debs una tarde luego de salir de su sala de operaciones, y en la que dejó muy claro que su misión de vida es trabajar por la niñez de nuestro país.

Es cirujano plástico, pero a diario el Dr. Debs separa gran parte de su tiempo para atender los múltiples casos que existen en la isla de menores con malformaciones congénitas, paladar hendido o quemaduras en sus manos.

"Yo te diría que es bien gratificante estar en la posición de ayudar. Yo creo que eso es lo más bonito de toda la ecuasión, y es la felicidad de los papás, porque el niño a penas se da cuenta. El niño se acostumbra a todo porque son almas nobles, pero cuando tu ves a esos papás que reciben a un niño que tu le has arreglado la manito o le has restaurado su apariencia y tiene más normalidad en su carita, tu le ves las lágrimas", manifestó el médico con emoción.

Debs afirmó que el impacto de la transformación que puede lograrse en la vida de una familia a través de una operación como la de los cientos de niños y niñas que llegan a sus manos es "simplemente incalculable".

"Uno ve mucha necesidad porque esas familias no tienen el apoyo que pudieran tener, pero que deberían tener. Muchas veces tienen limitaciones económicas y de apoyo social. Pero muchas veces también uno dice: 'Hay algo que podemos hacer como puertorriqueños", sostuvo al explicar su intención de colaborar con la clase médica del país, el sector privado y la academia para unir esfuerzos en favor de las poblaciones desventajadas que sufren en muchas ocasiones el embate de la pobreza.

En la actualidad participa como colaborador e investigador en un estudio que dirige la Escuela de Medicina Dental sobre la incidencia de los casos de menores con paladar hendido en Puerto Rico. También contribuye desde la labor filantrópica como miembro de la Junta de Directores de SER de Puerto Rico y la Fundación del Hospital de Niños San Jorge.

Además, aporta sus conocimientos en la medicina reconstructiva fuera del país, a través de otros grupos de médicos en varias ciudades de Estados Unidos y creó su propia entidad para extender la misma ayuda a los suyos, en Puerto Rico. Se trata de la Fundación Rostro, Cuerpo, Alma: Niños Especiales.

Hay una expresión que dice: "Somos más los buenos" ¿Qué se siente ser parte de ese grupo doctor?

"No se trata de mí, esto es por los niños y por sus familias. Siempre uno tiene que ver que el mayor disfrute está en servir a los demás. Todo lo demás es consecuencia de eso, o sea, si tú haces lo que haces con amor porque te gusta, eso es lo más importante y por eso es que hacemos esto. Y yo no soy el ejemplo perfecto, hay muchos otros compañeros en la misma disciplina mía y en otras disciplinas que hacen lo mismo. Ser médico es una bendición porque uno puede mejorar la vida de las personas de muchas formas."

¿Cómo se siente cuando ve su trabajo completado y el rostro de ese menor ha sido verdaderamente transformado?

"Son varias etapas, porque a veces no solamente con una cirugía puedes resolver su problema. Ellos van a confrontar estigmas y una serie de situaciones que van más allá de lo físico, pero si uno puede apoderarlos y eventualmente pudieran realizarse otras cirugías correctivas también vamos trabajando con el ser integral. Tenemos que verlo como un todo. Mi trabajo no sería el mismo sin la ayuda de otros profesionales y cada una de las manos que aportan su conocimiento en la sala de operación. Existen muchas marcas físicas, y esas pueden ser superficiales en algunas ocasiones. Pero también hay otras marcas internas que muchas veces no se pueden borrar y que a simple vista no se ven."

¿Cómo significa usted esas marcas?

Para todos tienen algún significado. Cuando tu tienes esa necesidad de tal magnitud a tu lado y tienes a tu familia, tuviste hijos y tienes nietos ahora, pues tu dices: Dios mío que afortunado soy y esa fortuna tienes que devolverla. Eso es lo que uno ve."

Pero si hay algo que tiene muy claro el Dr. Debs en toda su práctica es que no sólo la belleza estética es lo que cuenta a la hora de servir y ayudar a esta población. Parte de su credo y de su regla de vida es que el ser humano hay que respetarlo, amarlo y protegerlo como es.

"Hay que aprender a ver a la persona, y en este caso al niño o la niña, como un todo. Lo que tratamos de hacer es que su carita sea lo más normal posible porque muchas de esas cicatrices no son visibles al ojo desnudo de uno, pero cuando tu conoces a la persona te olvidas del color de sus ojos, te olvidas del color de su pelo, del color de su piel y te olvidas de sus marcas. Lo que estás es interactuando con su alma", sentenció.

Asimismo, Debs coincidió en que cada puertorriqueño y puertorriqueña tiene la capacidad de afrontar lo que puede ser una crisis temporera en el país. Dijo que en tiempos difíciles es cuando los pueblos y las naciones se fortalecen para ver las oportunidades de crecimiento en todos los aspectos. Pero más allá de querer y decir, hay que hacer y no impedir.

"Tenemos que romper con todos los estigmas y tabúes porque si no, no podemos ver lo mejor de cada uno de nosotros", puntualizó.

 

Si desea recibir información adicional sobre los servicios que ofrece la Fundación Rostro, Cuerpo, Alma: Niños Especiales puede acceder su página en Facebook bajo: Comunidad de Niños Especiales de Puerto Rico. También puede comunicarse al (787) 786-4460.

*Octava entrega de la serie 'Historias de Vida'. Lee también: 

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