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A dar la milla extra

A dar la milla extra

Por: WILMA PASTRANA JIMÉNEZ | PRIMERA DAMA DE PUERTO RICO

¿Alguna vez has sentido el deseo de encaminar alguna idea, algún sueño o proyecto? ¿Has intentado dejarlo todo para ir detrás de ese sueño?

Por supuesto, esto es algo que le pasa a mucha gente. De hecho, cuando ponemos todo el empeño e invertimos nuestras energías en lograr lo que a veces nos parece imposible, podemos encontrar tropiezos, e incluso, resistencia. Es una continua batalla que acrecienta a medida que avanzamos en la carrera de la vida. Es parte de nuestra existencia.

Sin embargo, en mi caminar por toda la Isla junto a un gran equipo de trabajo, he reconocido el carácter del hombre y la mujer puertorriqueña. He sido testigo del ahínco de nuestra niñez y juventud. Me refiero a aquellos y aquellas que no se resisten ni anteponen la adversidad, un mal vaticinio o algún pensamiento negativo a su meta.

Como país, reconozco esa cualidad que nos distingue ante el mundo. Cuando nos proponemos trabajar unidos por un bien común, con determinación y sin ningún tipo de limitación o prejuicio, entonces nos hacemos más fuertes. La historia reciente da cuenta de esa firmeza del espíritu puertorriqueño cuando Mónica Puig se alzó con la primera medalla de oro en nuestra historia olímpica.

Su sueño era el nuestro. Su ambición también era la de un país que busca hacer visible esas grandes hazañas que ocurren todos los días, esas historias de vida que nacen de las entrañas de nuestras comunidades, de nuestra gente, a pesar de la pobreza, a pesar de la inacción o la indiferencia ciudadana.

Y es que en ese esfuerzo por visibilizar nuestros triunfos e iniciativas de gran alcance, en ocasiones, prestamos los oídos a esas voces que frenan nuestras intenciones de ir más allá de cualquier posibilidad o de lo que está frente a nuestros ojos. Otras veces, nos dejamos influenciar por nuestros propios miedos o por comentarios infundados que encuentran espacio en la masificación mediática.

Ciertamente, para emprender se hace necesario un fundamento, una idea, una intención. Pero, para encontrar éxito, esa motivación no puede estar acompañada de prejuicios, de dudas o de conformismo.  Para encontrar el éxito, hay que creer, luchar, intentarlo una y otra vez y no tener miedo al fracaso.

Cada vez que tengo la oportunidad de dialogar con nuestros alumnos y alumnas en los Conversatorios de Vida que realizamos en La Fortaleza y durante cada visita a nuestras escuelas o comunidades, puedo compartir con ellos la necesidad urgente que tenemos de dar la milla extra para echar el país hacia adelante. Uno de esos consejos, precisamente, es que debemos confiar en nosotros mismos y que nada ni nadie se interponga a nuestra meta.

En el camino debemos ser solidarios con la gente. Así, damos la milla extra como ciudadanos, como comunidad, como familia y como puertorriqueños todos.

Damos la milla extra ejercitándonos diariamente y tomando tiempo para cuidar nuestra salud. Damos la milla extra cuando ayudamos a nuestros vecinos, amigos o al extraño que está en necesidad. Damos la milla extra cuando rescatamos vidas de la soledad, la enfermedad o la ignorancia.

Damos la milla extra cuando a pesar de lo que ocurre a nuestro alrededor, de cualquier distracción o eventualidad, unimos nuestra fuerza de País en el diseño de estrategias y en la búsqueda de soluciones a cada reto. Damos la milla extra cuando utilizamos nuestras manos para ayudar con bondad a los demás.  

Hago un llamado a dar la milla extra por Puerto Rico, por nuestra gente, por nuestros hijos y por las generaciones que vendrán.

 

Columna publicada el 30 de septiembre de 2016 en El Nuevo Día.

 
 
 


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