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Informe PARE

Caminar

Caminar

Por: WILMA PASTRANA JIMÉNEZ | PRIMERA DAMA DE PUERTO RICO

En su decálogo de la felicidad, el papa Francisco precisaba diez puntos claves a manera de una receta práctica para alcanzar esa alegría a la que todos aspiramos, y a la que tenemos derecho. Entre esos diez consejos, saltó a la atención particularmente aquel que leía: “Darse a los demás: si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe”.

Cuando se cumplen dos años cosechando éxitos en favor de nuestra gente a través de los Proyectos de Vida, repaso nuestro trayecto y evidencio que siempre queda más por hacer. Ha sido un tiempo hermoso de esparcir la buena semilla del conocimiento en algunas aulas de los 78 municipios de la Isla para ayudar a reducir el impacto de la epidemia de obesidad entre nuestros niños y jóvenes.

Ese trabajo ha sido valorado ante el mundo durante nuestra comparecencia en la Organización Panamericana de la Salud en Washington, donde se reúnen los directivos y ministros de salud de otros países para discutir estrategias de trabajo y delinear planes de acción, entre otras tácticas para alcanzar sus objetivos.

Hemos establecido sólidas alianzas de colaboración junto a la Policía de Puerto Rico, el Departamento de Justicia y el Departamento de Educación para continuar ofreciendo novedosos programas de verdadera prevención como Juventud de Voluntad Firme. Asimismo, esa cooperación interagencial se palpa entre iniciativas de apoyo a nuestros congresos juveniles de prevención junto al Cuerpo de Bomberos, el Departamento de Recreación y Deportes, el Departamento de la Familia y la Administración de Vivienda Pública, entre otros organismos.

Recientemente, comencé a visitar a nuestra gente buena de los residenciales públicos porque hay mucho talento que dar a conocer, porque existen líderes y voces que escuchar, y porque forman parte integral del desarrollo que se da entre las comunidades de nuestro país.

Fue el pasado 22 de abril, un día después en que se reseñaba la lamentable escena donde dos jóvenes fueron heridos de bala a la entrada del Residencial Villa España de San Juan. Aunque la presentación de los Proyectos de Vida en aquel lugar ya estaba prevista, la resonancia amarillista y condenatoria sólo se dedicaba a difundir en los medios que en la entrada a aquel complejo de vivienda corría la sangre de dos jóvenes ajenos a ese entorno.

El país también tenía el derecho a saber que justo allí adentro, donde algunos nunca entran a compartir y ayudar a cumplir los sueños de esa gente buena, hay hombres, mujeres y familias enteras que se dedican a levantar el buen nombre de nuestra Isla.

Aquel momento me recordó las palabras del decálogo del pontífice para hoy reafirmar que no nos podemos detener ante la crisis, ante la ignorancia, ante el egoísmo y la carencia de valores de un pueblo que necesita más líderes y ejemplos de lealtad. Como me dijo una sierva de Dios hace algún tiempo: “Los que aseguran que es imposible, no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo”.

Así como se estancan los pensamientos, los sueños y las ganas de perseguir las metas de quien se siente abrumado por la dura crítica y la desaprobación, por la burla y el oprobio; así mismo se llena de fuerzas el corazón de quienes estamos receptivos y ávidos de ver crecer a nuestro país.

Puede que en algún momento nos cansemos. Es de humanos, pero nunca dejemos de caminar.

 

Columna publicada el 13 de junio de 2015 en El Nuevo Día.